La CIA escogió un ejemplar femenino de color gris y blanco para ser el primer agente del proyecto Acoustic Kitty. A la gata le implantaron un transmisor en el cráneo, un micrófono en el canal auditivo y una larga que antena que atravesaba toda su espalda por debajo de su pelaje. Debido a una corta duración de batería, las misiones tendrían que ser de corta duración. Al principio el programa marchó bien: dentro de una estructura la gata iba a donde le indicaban, pero al salir al exterior se distraía por completo.
La CIA reforzó el entrenamiento y tiempo después tuvo lugar la primera misión en un parque cercano a la embajada soviética. La agente gatuna salió desde la camioneta de reconocimiento de la CIA y a los pocos segundos fue arrollada por un taxi. Fue cuando la CIA decidió dejar el proyecto de lado luego de haber tirado por la borda $20 millones de dólares y la vida de un felino en un período de 5 años.
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